A dos meses de la sorpresiva muerte de Débora Pérez Volpin, trascendió un adelanto del informe final de la autopsia. Entre las conclusiones, se confirmó la “perforación del esófago con entrada de aire”, producto de la práctica de la endoscopía que le practicó el doctor Diego Bialolenkier en el Sanatorio de la Trinidad de Palermo.

En el estudio de anatomía patológica practicado sobre el cuerpo de la periodista se corroboró una perforación en el esófago a cinco centímetros del hueso hioides. De ello se desprende que la perforación, provocada por el endoscopio o mediante las maniobras de reanimación, se generó un enfisema subcutáneo. Ese aire además llegó al tórax y a la cavidad peritoneal.

En diálogo con TN, el médico y periodista Nelson Castro afirmó: “La causa de todo fue la perforación del esófago, que además de todo fue una perforación en agudo. Es decir que Débora no la tenía antes de ingresar al sanatorio. Débora entró con un dolor abdominal, agravado por una medicación que se considera errónea que le dio la empresa de emergencia médica”.

Luego, el periodista Guillermo Lobo comentó sobre la alta presión a la que ingresó el aire al cuerpo de su colega, y Nelson reveló: “Es llamativa la fuerza con la que entró el aire, porque se detectó aire en el cerebro de Débora. Esto es algo muy inusual”.

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