Bielsa y su admisión sobre Hernán Crespo: «Es uno de los errores que no me perdono»

Para algunos, Marcelo Bielsa fue el mejor técnico de los últimos tiempos de la Selección y todavía nos duele ese trago amargo de Mundial Corea-Japón 2002, al que su equipo llegó como favorito y se fue en primera ronda.

Una de las eternas discusiones que dejó aquella Copa del Mundo, en general, y el paso de Bielsa por la Selección, en particular, fue su rechazo a utilizar a dos centrodelanteros al mismo tiempo. Bielsa se negó sistemáticamente a poner a Batistuta y a Crespo juntos, a pesar de los pedidos del mundo futbolero.

Hoy el actual técnico del Leeds contó una anécdota que tuvo con Crespo y le pidió disculpas. «Con él cometí un grave error y aún hoy no me lo perdono», arrancó Bielsa.

Noticias en 1 Minuto

Pareció que se refería al esquema de juego… pero no.

«A mi me tocó dirigir a un gran atacante como fue Crespo, un jugador muy generoso. Me tocó dirigirlo en dos momentos: cuando estaba madurando y cuando ya había madurado».

Y recordó: «Cuando estaba madurando, yo le dije que lo consideraba un jugador maduro. Pero le estaba mintiendo. Trataba de fortalecer su autoestima asignándole una característica que yo no pensaba que él tuviera».

«Cuando pasó el tiempo y él maduro verdaderamente, yo le dije: ‘Qué madurez actual la tuya, no sos el mismo que eras antes’ ─continuó─ Y él pensó: ‘¿Cómo? ¿Si antes me había dicho que ya estaba consolidado? Usted me engañó’. No me lo perdonó nunca. Y con mucha razón«.

Además, el DT contó por qué recordó su error: «No lo hago para contárselo a ustedes, sino para pedirle públicamente disculpas a él, porque yo sé que lo defraudé con ese comportamiento».

Y cerró: «Aprendí para siempre algo que ya sabía: si usted a su hijo lo engaña hoy para que consiga algo como producto de esa fortaleza momentánea y artificial, va a resolver el problema de esa hora, de ese día. Y el error que cometí con Crespo para captarlo, fue decirle que era definitivamente así, cuando en realidad yo no pensaba eso».

Un viaje en el mítico Expreso de los Balcanes

El Expreso de los Balcanes reedita para los nostálgicos que se hubiesen fascinado por viajar en el mítico «Orient Express» o quienes disfrutan simplemente recorriendo Europa sobre raíles están de enhorabuena: una compañía británica ofrece la posibilidad de viajar hasta Estambul a través de los Balcanes en un tren de lujo.

Son varios los itinerarios que propone la empresa fundada por los británicos Howard Trinder y Peter Hedderly, que suman una experiencia de 45 años en programar vacaciones sobre raíles.

El programa permite ir por ejemplo, de la capital de Bruselas a Budapest con opción de continuar hasta la orilla del Bósforo en un tren que puede alcanzar una velocidad máxima de 140 kilómetros por hora. Los viajes, operados conjuntamente con una filial de la compañía nacional de ferrocarriles de Hungría, oscilan entre una escapada de tres días a unas vacaciones de lujo de once días de duración con destino a Estambul, pasando por ciudades como la checa Karlovy Vary, Praga, Viena o Budapest. Los afortunados viajeros pueden también comenzar su recorrido en Londres, ya que el principal mercado al que se dirige esta compañía es el británico.

El precio incluye el alojamiento en un compartimento doble durante dos noches en el tren en régimen de pensión completa. Tirado por una moderna locomotora eléctrica, el «Danubio Express» está integrado por hasta doce vagones, entre ellos varios coches cama, restaurante y salón, todos ellos coches de la década de los 50 del siglo XX totalmente rehabilitados.

Cada uno de los nuevos coches cama cuenta con compartimentos, con baño integrado, en los que los viajeros pueden disfrutar, con total privacidad y comodidades propias de un hotel, de las espectaculares vistas mientras el tren atraviesa los Balcanes. Para los que viajen en grupo, existe la posibilidad de añadir un vagón suplementario conocido como el «vagón presidencial». El «Danubio Express» puede acomodar a 85 viajeros, atendidos por diecinueve empleados, entre azafatas, cocineros y camareros, es decir, un trabajador por cada cinco viajeros